Llovía y yo apretaba los dientes. Llovía y mis rodillas protestaban. Llovía y el sudor, mezclado con la lluvia, trazaba surcos helados a un lado y al otro de mi nariz. A menos que fueran mis lagrimas.
Poco importaba; yo pedaleaba. Lleno de baches y de montículos después del invierno, el camino desfilaba bajo las ruedas de mi bicicleta. Una primera salida, triste y fría como la temporada que se anunciaba.
Para mí la primavera no tenía el sabor del renacimiento. Llevaba más bien la máscara de la mueca de la muer... ¡No!, me negaba absolutamente a formular algo así. Hasta en pensamientos. Como si hubiera podido cambiar algo de la realidad.
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1 comentario:
Te amo
y no entendi ese texto :Q
te amoo(L
Mañanaaaaa
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